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Montserrat González Arnaiz
09 oct 2020
In Grupo de Educación
Se realizo un ejercicio de simulación en el proceso de atender a un paciente con diagnostico de infección por SARS-CoV2 que fue programado para una cirugía de urgencia. La simulación constó desde que el paciente llegó al servicio de urgencias hasta su salida del quirófano. La simulación in situ se refiere a aquel ejercicio de simulación que se realiza en un espacio clínico real y no en un centro de simulación. Se puede realizar con maniquíes o con un paciente estandarizado. El objetivo de la simulación in situ es evaluar el sistema y no a las personas. Ayudando a identificar áreas de oportunidad para mejora de la seguridad del paciente y de los trabajadores de salud. Durante este protocolo se identificaron momentos críticos, protocolos institucionales y áreas de riesgo para contaminación del personal de salud. Al finalizar el ejercicio se realizaron dos debriefings. El primero fue realizado por los participantes del ejercicio y el segundo por los observadores. Se evaluó el estado emocional de los participantes durante la simulación. Los aspectos positivos que se encontraron fue adecuada infraestructura, kits de equipo de protección adecuado, disposición correcta del material y cuidado entre profesionales de la salud. Actualmente la situación en el mundo frente a la pandemia ha forzado a tomar decisiones y cambios en las formas de realizar las cosas dentro de las instituciones de salud. La simulación es una herramienta básica para la etapa de preparación y garantizar la eficacia de habilidades técnicas y personales. La simulación in situ no requiere de tecnología y puede aportar mucha información y de esta manera disminuir el riesgo al paciente y al personal de salud. Fuente: https://www.medigraphic.com/pdfs/rma/cma-2020/cma202m.pdf
Aprendizaje de una Simulación: paciente COVID-19 positivo para cirugía de urgencia content media
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Montserrat González Arnaiz
09 oct 2020
In Grupo de Educación
La simulación es la representación artificial de un proceso del mundo real con la autenticidad suficiente para alcanzar un objetivo específico; pretende favorecer el aprendizaje de competencias clínicas con el uso de un posible escenario clínico, permitiendo la valoración de la formación en una determinada acción. El uso de simuladores en la educación médica inició en la década de los 60 con maniquís para el entrenamiento en la reanimación cardiopulmonar. En los años 80 se introducen maniquís para simular tareas, aprender y perfeccionar técnicas. Actualmente el uso de los simuladores apoya a estandarizar y replicar procedimientos otorgando mayor seguridad al paciente. Los elementos clave en el aprendizaje basado en la simulación son: debe existir un guion y un objetivo establecido de antemano, debe ser lo más realista posible, deben ser reproducibles, deben ser parte del currículum en pregrado, posgrado y formación continua, el grado de dificultad debe adaptarse al nivel de competencia de los alumnos y por último se debe realizar una retroalimentación al final de la sesión con los simuladores. El modelo Japonés “EAR Examination Simulator” es utilizado para la enseñanza de otoscopía, proporcionando diferentes posibilidades diagnósticas. Cuenta con diferentes aditamentos para otorgar a los estudiantes diversas patologías y de esta manera fomentar una exploración metódica; así como la identificación de estructuras anatómicas y datos pivote de ciertas patologías. Algunas de las patologías con las que cuenta este simulador son perforación timpánica, otitis media aguda, otitis media serosa, otitis externa y otoesclerosis. La otoscopia forma parte fundamental de las herramientas de los médicos generales, el estudiante de medicina de semestres avanzados, así como los médicos pasantes del servicio social deben ser capaces de identificar estructuras anatómicas y hallazgos patológicos en la explo ración física; así como alcanzar un diagnóstico certero de la entidad patológica del paciente. El uso de simuladores es una herramienta básica en la enseñanza y evaluación de estas aptitudes en los médicos. Existe un gran número de artículos que hablan sobre el uso de la simulación para residente de la especialidad de otorrinolaringología y cirugía de cabeza y cuello, sin embargo, existen pocos artículos que hablen sobre la enseñanza de otoscopia con el uso de simuladores en estudiantes de pregrado. En este protocolo se pretende exponer a alumnos de la universidad Anáhuac a diferentes escenarios clínicos con el uso de simuladores para la realización de otoscopía. Se espera que el alumno sea capaz de realizar un interrogatorio breve, lleve acabo una exploración con técnica correcta, identifique estructuras anatómicas y hallazgos patológicos, para finalmente alcanzar un diagnóstico. La realización de este protocolo en los estudiantes de pregrado y médicos pasantes del servicio social ayudará a incentivar la práctica de técnicas correctas, así como un acercamiento a las patologías con las que se enfrentarán en su día a día. Una de las bases de la simulación es la seguridad del paciente, el uso de la simulación en el caso de otoscopia será de utilidad para que los alumnos y próximos médicos se sientan con mayor confianza al momento de examinar a un paciente con una patología verdadera.
Uso de Simuladores para la Enseñanza de Patologías del Oido Medio y Externo content media
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Montserrat González Arnaiz
14 ago 2020
In Estudiantes de la salud
La declaración de pandemia por SARS-Cov-2 de la organización mundial de la salud el día 11 de marzo del año en curso, ha obligado a ver desde una nueva perspectiva el proceso de formación de los estudiantes de ciencias de la salud. La virtualidad es, al día de hoy, el único escenario seguro, con todos los retos que esto implica. Asumiendo la imposibilidad de reproducir en su totalidad la experiencia en campos clínicos lo cual es fundamental para la última etapa de la formación del médico. A causa de la crisis sanitaria por COVID-19, la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina y la “Association of American Medical Colleges” recomendaron la suspensión temporal de actividades clínicas en ámbitos hospitalarios para estudiantes de medicina. Tomando en cuenta la saturación de servicios debido a la atención de pacientes relacionadas con la pandemia COVID-19, se vuelve complejo para los estudiantes de ciclos clínicos y de internado adquirir competencias necesarias para integrarse en los equipos de salud que participan en la atención de pacientes. Los estudiantes de ciencias clínicas, adicional a la reincorporación gradual a los campos clínicos cuando la pandemia lo permita, deberán utilizar las plataformas educativas en línea, lo cual les facilitará desarrollar competencias como pensamiento crítico, razonamiento clínico y toma de decisiones. Se utilizará como base la medicina basada en evidencias con la implementación de revisiones sistemáticas de artículos científicos que aporten información para resolver casos clínicos complejos. Otra herramienta fundamental para los estudiantes de medicina es la virtualización de clases y servicios. El nivel de participación de los estudiantes en etapas avanzadas como son los médicos internos de pregrado y los médicos pasantes del servicio social sea supervisado por un experto clínico. Aquellos médicos en formación que se encuentran en áreas de atención clínica deberán apegarse a las directrices emitidas por la autoridad sanitaria que señala que se debe garantizar a los estudiantes con capacitación, equipo de protección personal de acuerdo con el nivel d riesgo, aplicación de protocolos que propicien su seguridad y eficiencia para ellos y las personas con las que conviven. La asociación mexicana de facultades y escuelas de medicina, atendiendo a las disposiciones emitidas por las autoridades sanitarias ha estipulado para los estudiantes de pregrado (ciclos clínicos y médicos internos de pregrado), a los médicos pasantes de servicio social y residentes de especialidad o alta especialidad; las siguientes recomendaciones y medidas: 1. Empatía y acompañamiento por directivos, jefes de piso, enseñanza y médicos adscritos 2. Retiro de áreas de tamizaje, urgencias, críticas y/o especializadas para atención de potenciales infectados de COVID-19. 3. Proveer equipo de protección personal adecuado al nivel de riesgo sin hacer distinción. 4. Evidenciar capacitación formal para la autoprotección, así como protocolos de procedimiento para detección y atención de casos de COVID-19 5. Garantía de atención de la salud del personal en formación y en caso necesario de las secuelas de una posible infección o situaciones derivadas 6. Considerar al personal en formación como apoyo con jornadas de trabajo reducidas 7. Retiro de estudiantes con factores de riesgo 8. Supervisión y cuidado de la salud mental 9. Establecimiento de protocolo de pruebas al personal que permita evitar diseminación intrahospitalaria del virus. 10. Líneas abiertas de comunicación con enseñanza y universidades. Referencias 1. El papel del estudiante de medicina ante la pandemia de COVID-19. Una responsabilidad compartida.; 2020, tomado de: http://www.amfem.edu.mx/index.php/acerca/comunicados/215-position-paper-04-05-2020
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Montserrat González Arnaiz
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